Estudiar el futuro… para crearlo

Hay muchas maneras de abordar los estudios de futuro y en el dossier que hemos publicado hoy en el medio online de pensamiento y filosofía filosofía&co. hemos intentado hacerlo desde una perspectiva histórica y didáctica, pero tambien comprometida y critica, activista.

Es curioso que nos preocupemos tanto por el futuro como individuos, con la esperanza de hacerlo más habitable (nos preocupamos por nuestros ahorros, por nuestras carreras profesionales, por el tiempo que hará mañana y si podremos ir o no de vacaciones) y que, sin embargo, nuestras sociedades no inviertan un mayor esfuerzo en diseñarlo, y estén más preocupadas por el estudio de la historia y del pasado.

Sólo hay que pensar en la deliberada pasividad con que hemos contemplado la amenaza del cambio climático durante los últimos cincuenta años.

Las posibilidades que nos ofrecen la ciencia y el desarrollo tecnológico hoy son mayores que nunca, pero también los riesgos y los retos a los que nos debemos enfrentar: la superpoblación, el envejecimiento, el cambio climático, la desigualdad, son problemas complejos que no podemos abordar con planteamientos simplistas, aplicando las viejas fórmulas del pasado.

Estudiar el futuro es, no obstante, una tarea extraña. Podemos formular hipótesis sobre lo que está por venir, pero no podemos diseñar experimentos que nos permitan refutar su validez hoy. O lo que es lo mismo no podemos aplicarle las leyes del método científico. Cuando nos referimos a los estudios de futuros como una disciplina o conjunto de técnicas de carácter científico, nos movemos en un terreno filosóficamente pantanoso. Pero por otra parte, es evidente que las acciones que tomamos hoy o nuestra inacción influyen en el devenir de los acontecimientos futuros.

En este breve ensayo que os invitamos a leer (bajo registro) argumentamos que hay dos cosas que podemos hacer con el futuro, no necesariamente excluyentes: anticiparlo y crearlo. El futuro no se puede predecir, pero es posible navegarlo mejor, imaginar y anticipar futuros alternativos posibles, analizar su plausibilidad y acordar cuáles de esos futuros son preferibles. Y es posible invertir en la creación de algunos de esos futuros. Lo hacemos constantemente. La pregunta que nos planteamos es: ¿lo hacemos de la mejor manera posible? ¿Tenemos las herramientas necesarias para una acción colectiva eficaz? ¿y justa?

Estudiar y crear el futuro, un dossier de filosofía&co.

Isabel Fernández Peñuelas y Francisco J. Jariego